11 ene 2011

12 de enero de 2011

Miércoles 12 de enero
Dios no nos dio un espíritu de cobardía, sino de poder y de amor y de buen juicio (2 Tim. 1:7).
El “buen juicio” es la capacidad de pensar con sensatez. Esta cualidad te ayudará a enfrentarte con madurez a las situaciones de la vida, por desagradables que sean. Es triste decirlo, pero algunos jóvenes no tienen la madurez ni el valor para enfrentarse a los problemas y tratan de escapar de ellos pasándose el día en la cama o viendo la televisión, consumiendo drogas y alcohol, yendo de fiesta en fiesta o llevando una vida inmoral. Pero a los cristianos se nos anima a “repudiar la impiedad y los deseos mundanos y a vivir con buen juicio y justicia y devoción piadosa en medio de este sistema de cosas actual” (Tito 2:12). Así es, la Biblia exhorta a “los hombres de menos edad a que sean de juicio sano” (Tito 2:6). Para seguir este consejo, debes orar a Jehová y confiar en que él puede darte las fuerzas que necesitas para enfrentarte a los problemas (1 Ped. 4:7). En efecto, debes confiar completamente en “la fuerza que Dios suministra” (1 Ped. 4:11). w09 15/5 2:9, 10

11 de enero de 2011

Martes 11 de enero
[Dios] no está muy lejos de cada uno de nosotros (Hech. 17:27).
En efecto, quienes buscan a Dios pueden llegar a conocerlo. ¿Cómo? Una manera es “leyendo” el libro de la creación, el cual nos enseña muchísimo acerca de la personalidad y el poder de Dios. Así es, podemos aprender mucho sobre el Creador reflexionando con aprecio en su creación (Rom. 1:20). También tenemos la Biblia, un libro en el que Jehová nos dice muchas cosas acerca de sí mismo (2 Tim. 3:16, 17). Cuanto más meditemos en sus obras y más nos interesemos en sus tratos, mejor llegaremos a conocerlo (Sal. 77:12). Seguir a Cristo también nos ayudará a acercarnos más a Jehová. “Antes que el mundo fuera”, Jesús disfrutaba de una posición muy gloriosa al lado de su Padre (Juan 17:5). Él es “el principio de la creación por Dios” (Rev. 3:14). Durante los millones y millones de años que vivió en el cielo con su Padre, “el primogénito de toda la creación” hizo muchísimas cosas (Col. 1:15). Era el compañero inseparable de Jehová. w09 15/5 4:3, 4

10 de enero de 2011

Lunes 10 de enero
El celo por tu casa me consumirá (Juan 2:17).
Al llegar a Jerusalén, Jesús se dirige al templo, y en el atrio de los gentiles encuentra “a los que vendían ganado vacuno y ovejas y palomas, y a los corredores de cambios”. Allí mismo hace un látigo de cuerdas y saca con él a los animales. Tira al suelo las monedas de los que cambiaban dinero y vuelca sus mesas, y les ordena a los vendedores de palomas que tomen sus cosas y se vayan (Juan 2:13-16). ¿Por qué reaccionó así Jesús? Porque apreciaba profundamente el templo. “¡Dejen de hacer de la casa de mi Padre una casa de mercancías!”, les dijo a los comerciantes. Al verlo, sus discípulos recordaron lo que siglos antes había escrito el salmista David: “El celo por tu casa me consumirá” (Juan 2:16, 17; Sal. 69:9). Hoy día, cada uno de los más de siete millones de cristianos que componemos el pueblo de Dios debemos preguntarnos: “¿Cómo puedo yo manifestar más celo por la casa de Jehová?”. w09 15/6 1:1-3

9 de enero de 2011

Domingo 9 de enero
Iba viajando de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y declarando las buenas nuevas del reino de Dios (Luc. 8:1).

El buen maestro procura crear un ambiente cómodo para que sus alumnos tomen parte activa en la clase y se sientan libres de expresarse. Se interesa sinceramente en sus estudiantes, se adapta a su capacidad y sus necesidades, y toma en cuenta sus circunstancias. Cuando el maestro tiene verdadero amor por sus estudiantes, estos lo perciben. Como resultado, él disfruta de enseñar, y ellos, de aprender. Jesús amaba de verdad a la gente. Su mayor muestra de amor fue entregar su vida humana perfecta para salvar a la humanidad (Juan 15:13). Pero también demostró su amor durante su ministerio. Atendió sin descanso las necesidades físicas, y sobre todo espirituales, de la gente. En vez de esperar que acudieran a él, recorrió a pie cientos de kilómetros para llevarles las buenas nuevas (Mat. 4:23-25). w09 15/7 3:15, 16