11 ene 2011

10 de enero de 2011

Lunes 10 de enero
El celo por tu casa me consumirá (Juan 2:17).
Al llegar a Jerusalén, Jesús se dirige al templo, y en el atrio de los gentiles encuentra “a los que vendían ganado vacuno y ovejas y palomas, y a los corredores de cambios”. Allí mismo hace un látigo de cuerdas y saca con él a los animales. Tira al suelo las monedas de los que cambiaban dinero y vuelca sus mesas, y les ordena a los vendedores de palomas que tomen sus cosas y se vayan (Juan 2:13-16). ¿Por qué reaccionó así Jesús? Porque apreciaba profundamente el templo. “¡Dejen de hacer de la casa de mi Padre una casa de mercancías!”, les dijo a los comerciantes. Al verlo, sus discípulos recordaron lo que siglos antes había escrito el salmista David: “El celo por tu casa me consumirá” (Juan 2:16, 17; Sal. 69:9). Hoy día, cada uno de los más de siete millones de cristianos que componemos el pueblo de Dios debemos preguntarnos: “¿Cómo puedo yo manifestar más celo por la casa de Jehová?”. w09 15/6 1:1-3

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