Sábado 8 de enero de 2011


El Diablo ha estado pecando desde el principio (1 Juan 3:8).
“Al tiempo de la revelación del Señor Jesús desde el cielo con sus poderosos ángeles”, serán destruidos todos “los que no conocen a Dios” y “los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro Señor Jesús” (2 Tes. 1:6-10). En una visión, Juan contempló ese mismo suceso: vio a Jesús y sus ejércitos celestiales en caballos blancos, listos para librar una guerra justa (Rev. 19:11-14). Juan también vio a “un ángel que descendía del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano”. Ese ángel no es otro que el arcángel Miguel, quien prenderá al Diablo —y seguramente también a sus demonios— y los arrojará al abismo. Al final del Reinado Milenario de Cristo serán soltados por poco tiempo, y la humanidad perfecta tendrá que pasar por una prueba final. Después de eso, Satanás y los demás rebeldes serán destruidos (Rev. 20:1-3, 7-10). ¡Por fin habrá terminado la rebelión contra Dios! w09 15/5 3:20, 21