11 ene 2011

9 de enero de 2011

Domingo 9 de enero
Iba viajando de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y declarando las buenas nuevas del reino de Dios (Luc. 8:1).

El buen maestro procura crear un ambiente cómodo para que sus alumnos tomen parte activa en la clase y se sientan libres de expresarse. Se interesa sinceramente en sus estudiantes, se adapta a su capacidad y sus necesidades, y toma en cuenta sus circunstancias. Cuando el maestro tiene verdadero amor por sus estudiantes, estos lo perciben. Como resultado, él disfruta de enseñar, y ellos, de aprender. Jesús amaba de verdad a la gente. Su mayor muestra de amor fue entregar su vida humana perfecta para salvar a la humanidad (Juan 15:13). Pero también demostró su amor durante su ministerio. Atendió sin descanso las necesidades físicas, y sobre todo espirituales, de la gente. En vez de esperar que acudieran a él, recorrió a pie cientos de kilómetros para llevarles las buenas nuevas (Mat. 4:23-25). w09 15/7 3:15, 16

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